Esta semana ha tocado (por fin) una escapada de unos días, y el lugar elegido, como veis, ha sido Andorra.
Había estado ya. La última vez fue hace 14 años, por lo que no me acordaba mucho, aunque sí que se me iba refrescando un poco la memoria al pasear pos sus calles (o no tanto pasear, quién haya estado sabrá por qué lo digo jeje).
Y poco que contar. El viaje me ha gustado mucho y creo que me ha venido bien (ya que hacía un par de años que no hacía ni una triste escapada de "finde"). Muchos quesos, chocolates (me he traído reservas para pasar el duro invierno jaja), otro tanto de bebidas alcohólicas, un clima fresquito y seco... ¿qué más se puede pedir? Bueno, quizás que me sobrase el dinero como para poder comprarme una casita por la zona, jiji.
El viaje se me ha hecho corto, ya que no hemos podido ir en busca de paisajes, montaña, lagos, etc. pero eso no ha de ser algo negativo, puesto que tengo una excusa para volver (por si no tenía suficientes razones).


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