Como he explicado alguna vez, no suelo ir acompañada cuando salgo con la moto. Entre otras cosas, me siento presionada a llevarles el ritmo, toda ruta acaba en bares (muy rara vez se me puede ver en bares, no me gustan mucho...soy más de tupper y picnic jaja) y tampoco siento necesidad de hacer rutas largas.
Aunque eso no quita que, siempre que salga en moto y vea a otro/a motero/a, me acople un poco detrás como para rular juntos mientras llevemos el mismo camino (me parece más seguro de cara a los coches). Normalmente... pasan de largo y me dejan atrás (recordemos que circulo dentro de los límites de velocidad, jeje, y que soy además, lenta, a sumar) o, si hay suerte, se quedan un ratito hasta que se cansan y vuelven a dejarme atrás.
Pero hoy ha sido diferente. He rulado detrás de otra moto (no sé si era hombre o mujer) y no se ha librado de mí !! No sé si realmente circulábamos al mismo ritmo o si se iba adaptando a mi velocidad para no dejarme atrás. En cualquier caso, he disfrutado mucho de esos kilómetros y hasta me daba igual si me repretaban los coches porque ¡ ya éramos dos !! y hacíamos más fuerza !
Hasta que hemos llegado a una rotonda y yo ya no quería seguir más lejos (tampoco llevaba mucha gasolina y tenía que volver), por lo que he dado la vuelta no sin antes despedirme con un par de pitidos los cuales han tenido la misma respuesta. Y ... siento la cursilada... pero se me han puesto los pelos de punta, jeje.
Ojalá me encuentre moteros así todos los días ;)
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