domingo, 13 de junio de 2010

Que rule el empujoncito...


El otro día fui a comprar a un supermercado y vi a una señora preguntando a una reponedora, de la que no sacó ninguna conclusión para cuando yo llegué.

Se me acercó a mí y me preguntó sobre cuál de entre dos marcas de batidos era mejor, que venían sus nietos el fin de semana... Yo le dije que las dos eran buenas, pero que una de ellas era más conocida y que a mí me gusta más. La respuesta de la señora fue que ese era más caro... Con lo que yo me quedé pensando para qué me preguntaba si ya lo tenía decidido.

Así que volvió a preguntarle a la reponedora; pero esta vez le preguntó si el otro batido (el que yo había descartado) era bueno. Y la chica le dijo que sí. Así que la mujer cogió esos batidos y se fue tan contenta.

De aquí saco varias conclusiones... ya que todos somos, en muchas ocasiones, esa mujer...

Y es que siempre hay que saber formular la pregunta atendiendo a lo que queremos escuchar de respuesta. O también... haz una pregunta cuantas veces sea necesario hasta escuchar la respuesta deseada. Jajaja. Y ... Siempre es mejor que los demás decidan por ti, así nunca te equivocarás.

Bueno, ahora ya en serio... Hay momentos en los que todos necesitamos que nos den ese pequeño empujón; conozcamos o no el camino.

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