A veces tomamos algo como nuestro únicamente por su apariencia, tal vez porque nos lo ofrecen... y no somos capaces de decidir lo que nos conviene. Mirar más lejos de la manzana es difícil cuando se tiene tan al alcance y preferimos ignorar esa otra mano que nos la tiende con tal de poseerla. El tiempo nos regala manzanas de una forma tan ciega que sólo podemos cogerlas sin ver siquiera esa mano negra, fría y mecanizada que permanece detrás.
Foto: www.elconfidencial.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario