Aprendemos demasiado rápido a ser esclavos de la vida; no sabemos vivir con las obligaciones ni sin ellas. Necesitamos de una rutina y unas metas medibles objetivamente lejos ya de la simple satisfacción personal. Algo demostrable de lo que hacemos de nuestra vida y sin querer ver que, actuando así, es sólo ésta la que hace algo de nosotros.
martes, 10 de junio de 2008
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